El liderazgo de México: Claudia Sheinbaum como referente de la resistencia progresista internacional
En el tablero geopolítico actual, México ha retomado un papel protagónico que parecía diluido en décadas pasadas. Es innegable que nuestro país, bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha asumido un rol de conducción en la Movilización Global Progresista, un foro de coordinación que busca aglutinar voluntades en un mundo cada vez más polarizado. Sin embargo, este nuevo auge del progresismo internacional nos obliga a preguntarnos: ¿es suficiente para transformar la raíz de los problemas humanos?
Las fisuras de la “economía mixta”
Debemos ser analíticos frente a las bases ideológicas de estos encuentros. Si bien la retórica oficial pugna por combatir un supuesto “capitalismo descontrolado”, cabe cuestionarse si existe realmente tal cosa como un capitalismo bajo control. La historia nos sugiere que la esencia del sistema —esa necesidad de anteponer la propiedad privada sobre los medios de producción respecto al bienestar social— difícilmente se somete a regulaciones cosméticas.
En ese sentido, la apuesta por una economía mixta surge como una aparente necesidad de transición. No obstante, existe una tensión técnica y política insalvable: lo público y lo privado, en su naturaleza más profunda, tienden a excluirse mutuamente.
El realismo político de Pedro Sánchez
A pesar de estas limitaciones —y considerando que la izquierda revolucionaria aún no logra colocarse al frente de la lucha popular—, la convocatoria de figuras como Pedro Sánchez, presidente de la Internacional Socialista, posee un valor estratégico innegable. Aunque sus principios disten del rigor del método marxista, su capacidad de articular fuerzas es una acción digna de reconocimiento.
Y es que la clave del momento histórico actual reside en la coordinación de las fuerzas progresistas para enfrentar la embestida imperialista, una fuerza que sistemáticamente violenta el derecho internacional y promueve el belicismo. Es la contradicción entre las naciones soberanas y el imperialismo, el nudo gordiano que debemos desatar.
México a la vanguardia en la lucha por la soberanía nacional
La Movilización Global Progresista es, en última instancia, un esfuerzo loable. Ayuda a cimentar un frente internacional democrático y soberano. En este escenario, el liderazgo de México no es accidental; nos coloca a la vanguardia de una línea política que prioriza la autodeterminación frente a las agendas externas. Es un buen comienzo, pero el camino hacia una transformación que toque la “esencia” del sistema aún está por construirse.
Pa lante siempre