Mariana vive sin estómago tras una rara enfermedad: “¿Cómo puede ser que siga viva?”
La vida de Mariana Moreno cambió por completo a causa del síndrome de Wilkie, una enfermedad poco frecuente que afecta a un reducido porcentaje de la población mundial y que, en su caso, derivó en la extirpación total del estómago como última alternativa para salvarle la vida.
A sus 37 años, la regiomontana enfrenta una batalla diaria para mantenerse con vida. En 2025 recibió un pronóstico poco alentador por parte de los médicos; sin embargo, continúa aferrada a la esperanza. “Sigo aquí a pesar de todo”, relata. Debido a su condición, no puede consumir alimentos sólidos y, en ocasiones, sólo logra ingerir pequeñas cantidades de agua, tés, jugos o leche vegetal.
Durante años, Mariana pensó que sus malestares eran consecuencia de gastritis o colitis. No obstante, también presentaba estreñimiento, úlceras, cálculos renales y problemas hepáticos. Fue hasta 2023 cuando los síntomas se agravaron: pérdida importante de peso, dolor abdominal, vómitos, desmayos y una constante debilidad encendieron las alertas.
Tras diversos estudios, especialistas confirmaron que padecía síndrome de Wilkie, un trastorno provocado por la compresión de una parte del intestino delgado entre vasos sanguíneos, lo que impide el paso normal de los alimentos. A partir de entonces fue sometida a varias cirugías de alto riesgo. En una de ellas, los médicos retiraron completamente el estómago y una porción del intestino debido al deterioro de los órganos.
Las secuelas han sido severas. Mariana enfrenta desnutrición, anemia, alteraciones cardíacas y episodios de baja glucosa, además de depender de nutrición intravenosa para obtener los nutrientes que su cuerpo necesita. Cada sesión representa un gasto elevado, situación que complica aún más su tratamiento, ya que no puede desempeñar un trabajo formal y recibe una pensión limitada.
Para obtener ingresos, pinta macetas que comercializa por internet y solicita apoyo a través de campañas de recaudación. Al mismo tiempo, utiliza sus redes sociales para dar visibilidad al síndrome de Wilkie y compartir su experiencia, con la esperanza de encontrar ayuda médica y acompañar a otras personas que atraviesan situaciones similares.
Pese a los obstáculos y los momentos difíciles, Mariana mantiene el deseo de seguir adelante. Su historia se ha convertido en un llamado para crear conciencia sobre las enfermedades raras y la importancia de un diagnóstico oportuno que evite llegar a procedimientos extremos.