Migrantes fueron encerrados en diminutas jaulas en “Alcatraz de los Caimanes”
Migrantes indocumentados recluidos en el centro de detención conocido como Alcatraz de los Caimanes, en Florida, fueron encerrados durante casi dos horas en pequeñas jaulas que el personal identificaba como “áreas de relajación”. Un informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos cuestionó esta práctica y concluyó que no corresponde con los estándares de trato humanitario.
Los espacios tenían aproximadamente 1.2 metros de largo por 1.2 de ancho y poco más de dos metros de altura, un tamaño similar al de una cabina telefónica. Según los investigadores, los encargados justificaban su utilización como una forma para que los detenidos se calmaran, manejaran sus emociones y redujeran el estrés, aunque el reporte también encontró indicios de que al menos una de estas jaulas habría sido empleada como castigo.
El organismo de supervisión consideró que este tipo de confinamiento representa una práctica sin precedente en los centros administrados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y determinó que su aplicación no cumplía con las reglas de trato digno. Organizaciones como Amnistía Internacional ya habían denunciado el uso de estos espacios y señalado que podían constituir una forma de tortura.
Las irregularidades no se limitaron a las jaulas. El informe identificó violaciones a por lo menos seis disposiciones federales relacionadas con servicios médicos, alimentación, higiene y condiciones ambientales. Entre los problemas detectados estuvieron duchas con presencia de insectos, dificultades para disponer de agua potable y deficiencias en las zonas destinadas a los migrantes.
La instalación fue construida con una inversión cercana a los 300 millones de dólares como parte de la estrategia de deportaciones impulsada por el gobierno de Donald Trump. Operó alrededor de un año antes de cerrar, mientras que el Departamento de Seguridad Nacional negó que existieran condiciones inhumanas y aseguró que el complejo cumplía con los estándares establecidos por la administración anterior.
El antiguo centro también enfrenta procesos legales. Exmigrantes han presentado demandas por las condiciones en las que permanecieron detenidos, mientras que organizaciones ambientalistas emprendieron acciones judiciales por los posibles daños provocados en la zona de los Everglades.