Lo llaman por su nombre… y lo ejecutan en su casa
La Villa de Zaachila se ha convertido en escenario de una violencia que parece no tener freno. Mientras la administración del presidente municipal, Ernesto Vargas López, brilla por su ausencia en materia de seguridad, la delincuencia organizada y los ataques directos a plena luz del día se han vuelto la dolorosa cotidianeidad de los habitantes.
El caso más reciente, ocurrido este sábado 2 de mayo de 2026, es el reflejo de un municipio donde el orden se ha perdido por completo.
El Crimen: A quemarropa y frente a su familia
Eran las 14:50 horas cuando la violencia llamó directamente a la puerta en la colonia Guillermo González Guardado. Vladimir V.T., de 27 años —conocido entre el sector juvenil como “El Caos”—, se encontraba en su domicilio ubicado sobre la transitada Avenida Oaxaca.
Vladimir, quien se ganaba la vida en un negocio de venta de chiles y semillas cercano a su casa, fue engañado por su victimario. Un sujeto desconocido llegó a su hogar y lo llamó por su nombre; al salir para atender el llamado, el joven fue recibido por una ráfaga de disparos que terminaron con su vida de forma instantánea, quedando tendido en el acceso a su vivienda ante la mirada impotente de su esposa y familiares.
Una respuesta tardía en una administración fallida
A pesar de que paramédicos del grupo voluntario ORAM y de Protección Civil llegaron al sitio cerca de la capilla Sangre de Cristo, ya nada se pudo hacer. La policía municipal se limitó, como ya es costumbre, a acordonar el área una vez que el daño estaba hecho.
El dato: Los rumores entre los vecinos apuntan a posibles conflictos relacionados con la banda de “Los 18”, una arista que la autoridad ministerial deberá investigar, pero que deja en claro que las bandas delictivas operan con total impunidad en la zona.
Inseguridad disparada: ¿Dónde está el Presidente Municipal?
La ciudadanía de Zaachila se pregunta: ¿Hasta cuándo? La falta de estrategias preventivas y el nulo control de la seguridad por parte de Ernesto Vargas López han permitido que la demarcación pase de ser una villa tranquila a un terreno de ejecución para sicarios.
- Falta de patrullaje: Los ataques ocurren a plena luz del día en avenidas principales.
- Impunidad: El responsable huyó del sitio sin que los filtros de seguridad municipal pudieran detectarlo.
- Abandono: La colonia Guillermo González Guardado se percibe como una “zona de nadie”.
Este asesinato no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una gestión que ha fallado en su promesa básica: proteger a sus ciudadanos. Mientras la sangre corre en la Avenida Oaxaca, el palacio municipal de Zaachila sigue guardando un silencio cómplice que solo alimenta la percepción de una inseguridad disparada y fuera de control.