“Entré caminando y salí paralizado”: Hombre quedó en silla de ruedas tras cirugía en 2013
El ingeniero civil Saturnino, de 69 años, relató su caso en el que acusa una presunta negligencia médica ocurrida en 2013 durante una cirugía de columna cervical, situación que —afirma— lo dejó con secuelas permanentes que hoy lo mantienen en silla de ruedas y con discapacidad severa. El afectado explicó que ingresó por su propio pie a un hospital para una intervención programada, pero tras la operación su estado de salud se deterioró gravemente, perdiendo movilidad en gran parte de su cuerpo.
De acuerdo con su testimonio, la cirugía fue realizada por el médico Hugo Ramírez Luna, durante la cual se le habría colocado una placa que no correspondía al procedimiento indicado, lo que derivó en una lesión neurológica irreversible. Señaló que, tras diversas complicaciones, fue dado de alta con parálisis parcial y sin sensibilidad en extremidades. Posteriormente, buscó atención médica en la Ciudad de México, donde otro especialista le confirmó daños severos en la columna, advirtiéndole que la afectación ya no tenía reparación. Desde entonces, su vida ha estado marcada por múltiples intervenciones, rehabilitación constante y dependencia total de terceros para actividades básicas.
Saturnino indicó que inició un proceso legal ante instancias médicas y judiciales, donde se le ofreció una compensación económica que rechazó al considerarla insuficiente frente al daño sufrido. Asegura que el caso ha transitado por distintas etapas legales desde 2016, incluyendo peritajes, pérdida de evidencias y resoluciones contradictorias, sin que hasta ahora exista una sentencia definitiva.
Asimismo, señaló que en 2024 se reactivó el proceso penal con una orden de aprehensión, la cual ha sido objeto de amparos y recursos legales que mantienen el caso sin resolución firme. El afectado afirma que, pese a ello, Hugo Ramírez Luna continúa en libertad, lo que ha prolongado su exigencia de justicia.
En el plano personal, relató que su situación ha impactado profundamente su vida familiar y económica, ya que desde hace más de una década depende de cuidados permanentes y ha perdido la capacidad de ejercer su profesión. También explicó que su estado de salud continúa deteriorándose, con complicaciones adicionales derivadas de su inmovilidad.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades para acelerar la resolución del caso y garantizar justicia, asegurando que su principal exigencia no es solo económica, sino el reconocimiento del daño irreversible que cambió por completo su vida y la de su familia.