¿Adiós a los celulares en las aulas? Docentes piden regularlos, no prohibirlos
Ciudad de México. La propuesta para restringir el uso de teléfonos celulares durante las clases de primaria y secundaria genera opiniones divididas entre docentes, quienes consideran que una medida general no necesariamente responde a las condiciones de todas las escuelas del país. Aunque el Consejo Nacional de Autoridades Educativas aprobó un acuerdo en ese sentido, maestros señalaron que en 17 entidades ya existen reglas para regular los dispositivos digitales y que en otras comunidades escolares se han establecido acuerdos con madres y padres de familia sin recurrir necesariamente a una prohibición.
Pedro Hernández, secretario general de la sección 9 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en la Ciudad de México y director de una primaria en Iztapalapa, advirtió que impedir por completo los celulares también puede limitar el acceso de los estudiantes a herramientas tecnológicas. Señaló que en la capital existen restricciones por situaciones como pérdida de aparatos, fotografías no autorizadas, videos y casos de ciberacoso, pero consideró que el uso de tecnología debe abordarse mediante reglas claras y mejores condiciones escolares, como laboratorios, tabletas y conexión a Internet.
El docente también cuestionó que el acuerdo haya sido tomado sin una discusión previa en los consejos técnicos ni entre los colectivos escolares. Desde Zacatecas, Filiberto Frausto, dirigente de la sección 34 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, sostuvo que cualquier regulación requiere la participación de las familias para evitar que una disposición vertical termine sin aplicarse. Reconoció que los teléfonos pueden convertirse en una distracción, aunque también pueden utilizarse con fines educativos, por ejemplo, para realizar investigaciones.
Roberto Gómez Jiménez, integrante de la Coordinación de Maestros de la Región Oriente de Iztapalapa, planteó que la atención de las autoridades debería concentrarse también en mejorar los materiales educativos, fortalecer la capacitación docente y generar mejores condiciones para el aprendizaje. Para los profesores consultados, el debate no sólo pasa por retirar los celulares de las aulas, sino por definir cómo y cuándo pueden utilizarse como herramientas dentro de la enseñanza.