El espejismo del “territorio”: La política como mercancía
Estamos inmersos en una vorágine electoral que, en la práctica, ha ignorado los calendarios legales para instalarse en la cotidianidad. Antes de que el proceso inicie formalmente, el tablero ya se agita: nuevos partidos, frentes variopintos y coaliciones nacidas de la “imaginación” de sus protagonistas, se forman o formarán para incidir en la vida política del país y de nuestro estado; Sin embargo, detrás de este despliegue de siglas y colores, subyace un fenómeno alarmante: la desideologización de la política.
Hoy, el debate de ideas ha sido sustituido por el algoritmo. Es cada vez más común ver a funcionarios protagonizar TikTok coreografiados, rodeándose de gente en un intento desesperado por venderse como políticos “de territorio”. Pero no nos engañemos; lo que vemos no es cercanía social, sino la construcción de una imagen convertida en mercancía. Es el pragmatismo neoliberal operando en el corazón de la vida pública: vender el envoltorio para ocultar el vacío del contenido.
El peligro de la vacuidad
La ausencia de propuestas sólidas y programas de trabajo no es un error de comunicación, es un síntoma. Cuando el discurso carece de orientación ideológica, se pierde el norte del “para qué”. Actuar bajo este pragmatismo puro —donde solo importa ganar por ganar— es abrirles la puerta a riesgos sistémicos.
En el contexto actual de México, el panorama es complejo. No solo enfrentamos el asedio de una derecha que busca recuperar sus privilegios, sino también a los evidenciados como aliados de conveniencia (partidos como el PT y el PVEM), gobiernos estatales opacos, el ejercicio deshonesto del poder en diversos niveles, oportunismo interno y el arribismo de supuestos militantes que ven en MORENA un vehículo de ascenso personal y no un proyecto de nación.
Hacia un voto de conciencia
Ante este escenario, la ciudadanía no puede permitirse el lujo de la pasividad. Es tiempo de elevar la vara. No debemos entregar el voto sin antes someter a una revisión rigurosa los antecedentes de cada candidato. ¿De dónde vienen? ¿Qué han hecho? ¿Qué tan profundo es su discurso o es solo un eco de consignas vacías?
La política debe volver a ser una oportunidad de servicio y no una agencia de colocación de empleo para amigos y familiares.
Si permitimos que la ruta de la deshonestidad, la corrupción y el nepotismo siga dictando el rumbo, estaremos abonando la tierra para que avancen los enemigos del progreso social. Cualquier fuerza que aspire a transformar este país o nuestro estado de Oaxaca, debe estar ideológicamente sólida, políticamente cohesionada y organizativamente activa.
La democracia no se construye con likes, se construye con integridad y con la decisión inquebrantable de buscar el bienestar de la mayoría. El proceso transformador de México no admite simulaciones.
Pa lante siempre