Familias destruidas y negocios cerrados: el impacto de ICE en Mineápolis
Después de ser escenario de violentas redadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) durante la política migratoria del presidente Donald Trump, la ciudad de Mineápolis sigue enfrentando consecuencias profundas tanto en su población como en su economía.
El alcalde Jacob Frey informó que solo en enero los daños económicos relacionados con estas operaciones alcanzaron los 203 millones de dólares. Aproximadamente 76 mil residentes, ya sea por temor a salir de sus hogares o por el cierre de sus lugares de trabajo, requieren asistencia para cubrir gastos básicos como el alquiler.
“Hubo víctimas mortales, familias destruidas y negocios cerrados”, señaló Frey, quien pidió al gobierno federal asumir la responsabilidad por los daños ocasionados. Explicó que la operación Metro Surge, realizada en diciembre de 2025, tuvo un impacto más allá de la intervención directa de agentes del ICE. Según Frey, los efectos se extienden a situaciones como niños con cáncer que no reciben tratamiento porque sus familias temen salir de casa, interrupciones en Medicaid y Medicare, y recortes o condicionamientos en subvenciones federales destinadas a refugios y viviendas asequibles.
Más de veinte residentes entrevistados por Reuters describen una ciudad que lucha por recuperarse. Muchos enfrentan dificultades para pagar renta o comprar alimentos debido a la pérdida de empleo o el temor de salir de casa, y varios reportan afectaciones emocionales significativas.
Aunque los silbatos rojos, usados para alertar sobre la presencia de agentes de inmigración, siguen presentes en algunos residentes, la necesidad de utilizarlos ha disminuido. Las calles de Mineápolis comienzan a recuperar su ritmo habitual.
No obstante, el alcalde señaló que alrededor de 400 agentes federales de inmigración todavía permanecen en la ciudad, más del doble del nivel normal, manteniendo una presencia significativa que sigue generando tensión entre la población.