México fija principios éticos para regular la IA
La secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), Rosaura Ruiz Gutiérrez, dio a conocer los diez lineamientos éticos y de buen gobierno que guiarán el desarrollo y uso de la Inteligencia Artificial (IA) en México, los cuales funcionarán como base para su eventual regulación en el país.
Durante la presentación realizada en el auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, la funcionaria explicó que estos lineamientos, conocidos como los Principios de Chapultepec, plantean que la aplicación de la IA debe priorizar el interés público, la protección de los derechos humanos y sociales, así como un marco normativo responsable.
Entre los ejes centrales se establece que la Inteligencia Artificial debe contribuir a ampliar los derechos de las personas y no a restringirlos, ante los riesgos de que su uso pueda profundizar desigualdades, generar discriminación o introducir sesgos, particularmente en el acceso y manejo de la información.
Acompañada por José Antonio Peña Merino, secretario de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, Ruiz Gutiérrez subrayó que estos principios tienen un carácter orientativo y buscan detonar una discusión nacional sobre la regulación de la IA, además de garantizar que existan responsables humanos frente a su implementación y posibles consecuencias.
Otro de los puntos destacados es la necesidad de regular esta tecnología desde una perspectiva colectiva, considerando su impacto en la vida personal y social. Se enfatiza que la IA solo tiene sentido si genera bienestar social y que, antes de automatizar procesos o decisiones, debe evaluarse a quiénes podría afectar.
En entrevista posterior, la titular de la Secihti afirmó que México debe contar con una regulación en materia de Inteligencia Artificial, aunque aclaró que aún se analiza si esta se concretará en una ley específica u otro tipo de marco normativo.
Asimismo, señaló que el proceso deberá incluir un amplio debate con la participación de todos los sectores, incluidas las empresas tecnológicas, al tratarse —dijo— de una de las tecnologías más disruptivas de la actualidad, con potencial tanto para generar beneficios como para provocar efectos adversos.