Explosiones por muro fronterizo desatan alarma ambiental en montaña sagrada
Mexicali, BC.– Las detonaciones realizadas por autoridades de Estados Unidos para ampliar el muro fronterizo han comenzado a generar afectaciones en el entorno natural compartido entre ambos países, particularmente en ranchos y áreas agrícolas ubicadas en el Cerro El Cuchumá, una zona considerada sagrada y de alto valor ecológico.
Organizaciones ambientalistas advirtieron que el uso de explosivos pone en riesgo la biodiversidad del lugar, así como vestigios culturales y sitios con relevancia histórica para comunidades originarias. El Cuchumá es reconocido como un espacio donde convergen ecosistemas desérticos y especies emblemáticas, además de ser un símbolo de identidad para el pueblo kumiai, que ha habitado la región desde tiempos ancestrales.
Durante los últimos días, habitantes de la zona reportaron el desplazamiento de reptiles y otros animales silvestres hacia áreas habitadas, presuntamente como consecuencia de las explosiones iniciadas en marzo en la zona montañosa conocida como Tecate Peak, en California, muy cerca de la línea divisoria con México. Especialistas señalan que la mayor parte de esta montaña se encuentra en territorio mexicano, lo que incrementa la preocupación por los impactos ambientales y culturales.
Las obras contemplan la apertura de caminos para vigilancia fronteriza y la instalación de una estructura metálica de gran altura, lo que ha generado inquietud entre propietarios de ranchos y prestadores de servicios turísticos situados en las faldas del cerro. Uno de los establecimientos locales anunció recientemente la suspensión temporal de actividades debido a la presencia inusual de serpientes en sus instalaciones.
Ante esta situación, la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó a dependencias federales un informe detallado sobre las consecuencias del uso de explosivos en esta región, considerada un sitio ceremonial para los kumiais. Por su parte, representantes de esta comunidad indígena han manifestado su rechazo a las detonaciones y reiteraron la importancia espiritual de la montaña, donde, según su tradición, los antiguos habitantes realizaban rituales de ayuno y formación espiritual.