Las mascotas son un miembro más de la familia. Hay que dedicarles tiempo, darles cariño y cuidarlos.

Por eso no es descabellado pensar que en algún momento será necesario contemplar pedir permisos en el trabajo para cuidar de ellos en caso de que se enfermen.

Pero, ¿qué tan bien lo toman los jefes?

En muchos empleos, si no vas a la oficina no recibes pago ese día; otros permiten trabajar de forma remota; y en unos más el ritmo diario simplemente hace casi imposible que te ausentes.

También depende mucho de los empleadores, hay unos más comprensivos y empáticos que otros.

En conclusión, pedir permiso para cuidar de tu mascota cuando está enferma es un volado.

Pero, ¿y entonces? ¿Qué se hace en esos casos?

Las leyes no contemplan ese tipo de incapacidad laboral ni permisos de trabajo. Sin embargo, las cosas están cambiando.

En días recientes han surgido noticias sobre permisos laborales para atender mascotas enfermas y un precedente sentado en tribunales.

Es la historia de Anna, una mujer italiana que vive sola y ha conseguido dos días de permiso laboral pagado para cuidar a su perra enferma.

Un juez decidió que el centro universitario de la Sapienza debía otorgar a su empleada, de 53 años, dos jornadas pagadas porque de lo contrario, y según el argumento de los abogados, Anna incurriría en un delito de abandono o grave maltrato, algo que se castiga con una pena de prisión de un año y una multa de hasta 10000 euros, según información que reportó el diario El País.

La sentencia fue un paso significativo para el reconocimiento de los animales como miembros de la familia.

Los tiempos de incapacidad para las madres y padres que recién tienen hijos son de los más breves en todo el mundo. Y ni hablar de permisos en caso de enfermad.