Ciudad de México. Bastaron cinco manifestantes desplegados en la estrecha calle a espaldas del edificio sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores para desconcertar a la comitiva que escoltó al secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo, durante su visita ayer a la Ciudad de México.

En la calle Independencia, colonia Centro, se ubica la entrada al estacionamiento del edificio sede de la cancillería mexicana, el cual tiene pase directo, por elevador, del sótano al piso 22, la oficina del secretario de Relaciones Exteriores, donde ayer se llevó a cabo a puerta cerrada la reunión entre Pompeo y el encargado de la política exterior mexicana, Marcelo Ebrard.

Minutos después de las 10:20 horas a la cancillería llegó un convoy de camionetas Suburban con placas diplomáticas, así como vehículos de la Policía Federal que escoltaron al automotor marca Mercedes Benz donde iba a bordo el secretario Pompeo.

Poco después, cinco hombres se plantaron frente a la puerta trasera de la secretaría y con cartulinas en mano demandaron la repatriación del líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán Loera, así como recuperar para México los bienes del narcotraficante, quien fue sentenciado a cadena perpetua en Estados Unidos.

Entregado ilegalmente

“El dinero de El Chapo pertenece al gobierno de México en virtud que ese dinero se generó aquí con la siembra de mariguana y amapola… Además, el capo es mexicano y fue entregado ilegalmente a Estados Unidos”, declaró José Luis González Meza, quien se ostentó como uno de los abogados del narcotraficante.

La visita de Pompeo fue breve. Una hora después de entrar a la cancillería, cerca de las 11:37 de la mañana, el contingente se disponía a salir cuando en el cruce de Independencia con la calle Luis Moya los manifestantes, encabezados por González Meza, se plantaron frente a una de las camionetas al grito de: ¡Que devuelvan el dinero!

Un policía intentó persuadir de que se retirara a González Meza, quien permanecía frente al vehículo, pero fue un ligero aventón de la camioneta propinado por la conductora a cargo lo que finalmente quitó del paso al manifestante para que así Pompeo pudiera seguir rumbo al aeropuerto de la Ciudad de México y volar hacia El Salvador, donde se reunió con el presidente Nayib Bukele.

 

Ana Langner – La Jornada.