Luis Carrasco.

La marca de moda de origen francesa, Sézane, ha sido acusada de racista y atentar contra la identidad y dignidad de indígenas oaxaqueños, luego que el pasado fin de semana acudieran a un mercado de Teotitlán del Valle para vestir con sus prendas de la nueva temporada a indígenas zapotecas y les pidió que bailaran para fotografiarlas y grabarlas.

El hecho fue difundido por usuarios de redes sociales, quienes denunciaron que representantes de la firma se habían reído y burlado de las mujeres indígenas; una de ellas fue María Elena Ríos, saxofonista oaxaqueña que pidió respeto a la identidad de las afectadas y de todos los habitantes de Oaxaca.

Ante esta situación, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) de México condenó la inclusión de mujeres indígenas zapotecas en una actividad de esta marca francesa, cosiderando el acto como un atenatado contra su dignidad, y el cual refuerza “estereotipos racistas”.

El INPI, con base en sus atribuciones, señaló que dialogará con las autoridades de Teotitlán del Valle y las personas agraviadas para emprender un recurso jurídico, de conformidad con la ley, ya que “estas acciones atentan contra la dignidad de los pueblos y comunidades y refuerzan estereotipos racistas sobre la cultura y las tradiciones indígenas”.

La dependencia recordó que el artículo 2 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas señala que “los pueblos y las personas indígenas son libres e iguales a todos los demás pueblos y personas y tienen derecho a no ser objeto de ningún tipo de discriminación en el ejercicio de sus derechos, en particular la fundada en su origen o identidad indígenas”.

Mientras que el artículo 21 de la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas destaca que los pueblos y comunidades podrán solicitar la intervención de la autoridad competente.

Esto cuando se considere que, a partir del uso de los elementos del patrimonio cultural, “se hayan realizado actos que atenten o afecten la dignidad e integridad cultural de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, sin detrimento de las sanciones por daño moral o discriminación a que haya lugar”.

Además, el INPI llamó a las marcas y empresas privadas, a que “cesen de explotar a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas como capital cultural”, pues no son objetos de indumentaria, sino sujetos de derecho público poseedores de un vasto patrimonio cultural y conocimientos tradicionales.

Con información de Noticieros Televisa y EFE.