Redacción.

Las tragedias que han sacudido a México a lo largo de su historia, han dado cátedra del significado de la solidaridad; un valor que es demostrado primeramente por los propios ciudadanos, quienes son los primeros en llegar a las zonas de los desastres para ayudar a heridos, rescatar cuerpos y más. Esto, mientras las autoridades van a paso de tortuga cuando el tiempo hace la diferencia.

Esto ha ocurrido en los sismos del 19 de septiembre, tanto de 1985 como del 2017, donde los habitantes de la Ciudad de México se organizaron para crear brigadas en apoyo a rescatistas; inclusive, en el de hace casi cuatro años, se organizaron para crear claves para guardar silencio, despejar un área o retirar escombros. Todo ello creado por la misma gente.

También, pequeños empresarios se solidarizaron con quienes ayudaron a rescatar a heridos y muertos, ofreciendo servicios y productos de manera gratuita, a sabiendas que su mercancía se había convertido en una primera necesidad en ese momento; muchos de ellos fueron reconocidos por los mismos ciudadanos, quienes después agradecieron el gesto consumiendo en esos establecimientos y pagando por el servicio.

Ejemplo de esta solidaridad se registró también la noche de este lunes tres de mayo, cuando una trabe del tramo elevado de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, se venció y un tren lleno de pasajeros cayó sobre avenida Tláhuac; donde hasta ahora, las autoridades reportan que 23 personas perdieron la vida y otras 79 resultaron heridas.

Horas después de este accidente, se supo que los primeros en llegar a la zona fueron Los Topos, que son un grupo de rescatistas especializados que en tantas ocasiones han ayudado a esta ciudad, y que no cuentan con ningún tipo de apoyo de ningún nivel de Gobierno; las herramientas, víveres o remuneración alguna por sus tareas de rescate, se cubren mediante donaciones, tanto dinero como en especie.

Junto a este grupo, llegaron vecinos de la zona para auxiliar a los heridos, y lograron rescatar a una mujer con vida, que se encontraba atorada en su automóvil cuando le cayó gran parte de la estructura del carril de la Línea 12; mientras toda esta movilización ocurría, los policías apenas iban en camino, por lo que a su llegada solo les quedó resguardar la zona al ver que el trabajo ya estaba cubierto.

La ciudadanía en México se olvida de ideologías en el momento de las tragedias, cuando saben que lo más importante en ese momento es salvar el mayor número de vidas; éste es un ejemplo más que deberían tomar las autoridades de todos los niveles de Gobierno, para que, en tiempos de necesidad y urgencia, se olviden de posar ante las cámaras o de esperar algún micrófono para decir algo, cuando lo importante es actuar, ser solidarios con las víctimas y dejar a un lado los protagonismos.

Fuente original de fotografía: Infobae.