La Tierra está respirando por la ausencia de los humanos. No sólo los animales resienten el cambio súbito en las actividades de las personas alrededor del mundo, la naturaleza también encuentra su camino para que la vida continúe: el agua de mares y lagos es más cristalina, las montañas se ven con mayor claridad ante la disminución de la contaminación, los bosques han renovado su aire fresco y las nubes en el cielo azul se aprecian mejor.

Saxon. Las flores de un albaricoquero están cubiertas de hielo en medio de las montañas de los Alpes, en el Cantón de Valais, ubicado en la ciudad suiza. Foto AP / Laurent Gillieron
Sídney. El cielo se ve limpio desde el puerto Darling, en la capital australiana. Foto Xinhua / Bai Xuefei
Zermat. La icónica montaña Matterhorn está iluminada por el artista de luz Gerry Hofstetter con el objetivo de enviar mensajes de esperanza, apoyo y solidaridad a quienes padecen el Covid-19, en la ciudad suiza. Foto AP / Valentin Flauraud
Ciudad de México. El volcán Popocatépetl emite humo y cenizas al amanecer. Foto AP / Marco Ugarte
Utah. El Cañón Diamond Fork, en Spanish Fork, en la ciudad estadunidense. Foto AP / Isaac Hale
Srinagar. El lago Dal, en la ciudad de Cachemira, en India. Foto AP / Dar Yasin
Dharamsala. Un bulbul negro se sienta sobre un sauce, con un peral silvestre en flor de fondo, en la ciudad india. Foto AP / Ashwini Bhatia
Tokio. La gente se reúne en un puente para ver las flores de cerezo. Foto AP / Jae C. Hong
Mississippi. Un abejorro se alimenta de una flor en Foot Print Farms, en Jackson, en la ciudad estadunidense. Foto AP / Rogelio V. Solis
Praga. La ribera vacía del río Vltava, en la capital de la República Checa. Foto Xinhua / Dana Kesnerova
Manila. La puesta de sol desde la ciudad de Antipolo, en la capital de Filipinas. Foto Xinhua / Rouelle Umali

Vía La Jornada.