Luis Carrasco.

Con versiones deformadas de hechos, Erika María Rodríguez Rodríguez y Jesica Maribel Arango Bravo, juezas del estado de Oaxaca, junto a sus abogados Carlos Morales Sánchez y Eduardo Baños Garnica, buscan obtener ventajas procesales indebidas, como el hecho de que les admitan su demanda de amparo en la Federación, para así lograr confundir a los jueces federales, cometiendo diferentes delitos.

Esta circunstancia, está penada por la ley de amparo, en el artículo 261, que conlleva una pena de dos a seis años de prisión y multa de treinta a trescientos días; o delitos contra la administración de justicia, ambos de carácter federal, además de la pérdida de su cédula profesional para seguir ejerciendo la licenciatura en derecho, según especialistas en la materia.

La Corte Suprema de México, ha definido en su jurisprudencia el siguiente veredicto: “los litigantes sin escrúpulos son aquellos que dan una versión deformada de los hechos, con el evidente propósito de lograr que los jueces federales de amparo, no tengan una idea exacta de la naturaleza de los actos materia del juicio, y obtener alguna ventaja con el entorpecimiento de la administración de justicia”.

Estos nombres no son los únicos que tiran la piedra y esconden la mano, sino que forman parte de un grupo corrupto conformado y bien organizado por ciertos integrantes del Poder Judicial Estatal y del Poder Judicial Federal, comandados todos ellos por el hoy diputado morenista, Ericel Gómez Nucamendi, junto a su incondicional parásito, Alfredo Lagunas Rivera.

Ana Mireya Santos López, Luis Enrique Cordero Aguilar, Camerino Patricio Dolores Sierra, Rene Hernández Reyes, Narciso Abel Alvarado Vásquez y Tito Ramírez González, son algunos de los que integran esa mafia a quienes, según información extraída del Consejo de la Judicatura Federal, el juez tercero de distrito, Amado Chiñas Fuentes, admitió ilegalmente un amparo contra su inminente remoción legal por parte del Congreso local, y que es una orden del segundo Tribunal Colegiado Administrativo.

Dicha admisión se debió a las mismas argucias que usaron Erika Rodríguez y Jesica Arango, es decir, al ocultamiento doloso de hechos en relación con el acto que ahora reclaman, que reside esencialmente, en no ser removidos de sus cargos de magistrados.

Los seis personajes antes mencionados, ya habían promovido un amparo idéntico, el cual conoció el juzgado federal segundo, pero les fue desechado por improcedente, con lo que se comprueba, que también están incurriendo en los mismos delitos federales de las juezas y sus abogados.

Este grupo encabezado por Ericel Gómez Nucamendi y su principal aliado, así como sus cómplices Erika María Rodríguez Rodríguez, Jesica Maribel Arango Bravo, Carlos Morales Sánchez, Ana Mireya Santos López, Luis Enrique Cordero Aguilar, Camerino Patricio Dolores Sierra, Rene Hernández Reyes, Narciso Abel Alvarado Vásquez y Tito Ramírez González, actúan bajo el mismo modus operandi.

Éste consiste en promover demandas de amparo totalmente improcedentes, omitir datos fundamentales ante los jueces de amparo, para confundirlos y obtener ventajas procesales de forma ilegal; cuando se descubren sus intenciones, comienzan su juego mediático de hacerse los mártires, victimizándose ante los ojos de la sociedad, aprovechándose de su género y de lo que se pueda, con tal de cumplir bien con el guion de víctimas.