Redacción.

Itzel Yolotzin López Pacheco, investigadora del Centro del Agua del Tecnológico de Monterrey, publicó recientemente un estudio que reporta hallazgos de contaminantes en ríos y océanos en diferentes partes del mundo.

Dicha contaminación, se focalizó en micro concentraciones de fármacos y narcóticos que los seres humanos vuelven a ingerir debido a la falta de remoción en el proceso de tratamiento de las aguas.

La investigadora de origen oaxaqueño, explicó que, “aunque en el mayor de los casos sabemos que las aguas residuales atraviesan por un proceso de tratamiento antes de ser vertidas en los cuerpos de agua; los procesos como lodos activados parecen no estar removiendo las cargas contaminantes derivadas”.

Dijo que estos casos se presentan principalmente en los siguientes grupos:

  • Farmacéuticos (paracetamol, aciclovir, aspirina, ofloxacin, diclofenaco, ibuprofeno, naproxeno).
  • Agroquímicos (atrazina, carbendazim, diuron, fipronil, glifosato).
  • Narcóticos (cocaína, codeína, metadona, nicotina).
  • Industria alimentaria (bisfenol A, cafeína).
  • Industria del cuidado personal (DEET, parabenos, triclosan, triclocarbán, protectores solares).

“Este ciclo de contaminantes inicia cuando el individuo desecha naturalmente la sustancia que va a las aguas residuales” señaló López Pacheco, que prosigue con un proceso de tratamiento, “el cual no logra remover por completo las concentraciones que van a dar a las fuentes superficiales, así como a las fuentes subterráneas para ser nuevamente aprovechados por el ser humano”.

La publicación también aborda el impacto de estos contaminantes en los seres vivos, en donde se incluyen estudios aplicados en animales de laboratorio como ratones, peces y plantas, lo que permitió detectar alteraciones reproductivas, cambios en el comportamiento, el crecimiento, rango de vida y supervivencia.

“La presencia de estos contaminantes en todo el ciclo de agua es un problema ambiental y de salud pública a escala mundial, por lo cual, el desarrollo de tecnología para la remoción de estos contaminantes en cuerpos de agua debe ser de máxima importancia”, concluyó la investigadora oaxaqueña.