El Zumbido del Moscardón

Alejandro Leyva Aguilar

Dice José (Pepe) Mujica, ex presidente de Uruguay y uno de los personajes más influyentes y queridos de América Latina que no hace mucho dimitió al Senado de su país por considerar que la edad avanzada en tiempos del COVID-19 lo había alcanzado: “… en mi jardín, hace décadas que no cultivó el odio, porque aprendí una dura lección que me impuso la vida… el odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad frente a las cosas; el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye…”

“Una cosa es la pasión y otra el cultivo del odio, porque hasta hace poco creíamos con pasión, una definición de la libertad y ahora la ciencia nos dice, si por libertad se entiende seguir los deseos y las inclinaciones, la libertad existe; si por libertad se entiende que somos capaces nosotros de gestar esas inclinaciones y esos deseos, la libertad no existe…”

“La política es la lucha por la felicidad humana, aunque -eso- suene a quimera…”

Cuánta razón tiene Pepe Mujica y que preclaro pensamiento de un político de izquierda, de izquierda pura de esa que construye; de una izquierda que sabe que tiene errores y que la verdadera sabiduría está en aprender de esos errores para corregirlos y estar vigente como él, aunque la pandemia lo haya alcanzado y la edad ya no le de para seguir luchando por la felicidad de su pueblo al través de la política.

Cuando el odio se cultiva -no lo dijo Pepe Mujica pero lo da a entender- lo que viene es la polarización de la gente, la división del pueblo y por consecuencia lógica, la infelicidad de la masa, por eso es peligroso cultivar el odio desde los gobiernos.

Hoy toma protesta Joe Biden como Presidente de los Estados Unidos al medio día y será el hombre de más edad que ha llegado a la Casa Blanca porque tendrá cumplidos 78 años. Debería de entregarle el poder quien lo antecedió, un hombre que en 4 años, se dedicó a cultivar el odio entre los estadounidenses, Donald Trump que además será el primer expresidente en no asistir a una entrega de poderes.

Es un día histórico para el mundo porque, como ya lo hemos estado viviendo, el cambio de poderes en la Nación más poderosa del mundo y m{as Democrática si se permite, no será terso como en otras ocasiones, sino de un marcado divisionismo político que encontró tierra fértil en los fundamentalistas blancos que el pasado 6 de enero tomaron por asalto el Capitolio.

Todo eso porque al populista Donald Trump, un idiota cultivador del odio -según la percepción de Mujica-, se le ocurrió que en su jardín debía sembrarse y cosecharse el odio, no solo a los migrantes latinos o a los estadounidenses de color, sino también a las instituciones de ese país que es iconográfico en las democracias occidentales.

¿Se da usted cuenta querido lector qué es lo qué pasa en México?, es justamente lo mismo. Aquí, desde el púlpito presidencial, desde el soliloquio mañanero don López, atiza todos los días un discurso de odio. Para él no hay medias tintas… o estás con él o en su contra, es decir, es un idiota también en la lógica de Pepe Mujica.

Y es muy buen jardinero sembrando odio, todos los días riega con agua del estercolero de la ira, sus plantaciones de odio: a los ricos, a los empresarios, a los periodistas, a las feministas, a sus opositores (PRI,PAN,PRD y todo aquél que no piense como él), a las instituciones, a otras naciones…

El discurso de don López es totalmente polarizador, como si no quisiera a México, como si lo que está buscando, es una confrontación de clases sociales, como si su cometido es que nos matemos los unos contra los otros.

Igual que en Estados Unidos, en México hemos vivido, desde que el peje es político, una polarización escandalosa de la sociedad. Desde la toma de los pozos petroleros en Tabasco, el llamado a la “resistencia civil”, a no pagar la luz o el gas, la toma de Reforma por varios meses, la declaratoria de “presidente legítimo” al que lo acompañaron personajes como Poniatowska que hoy le pide que se calle.

Se supone que don López es un hombre de izquierda, debería leer unos libros de Pepe Mujica y aplicarlos en su vocabulario diario; debería de escuchar lo que ese político uruguayo de izquierda pensante dice sobre el quehacer de la política, de su cometido en la sociedad.

Pero vivimos en un mundo inventado por la cabeza testaruda y desviada de un “hombre” cuya psique está trastornada por el odio y que, si no hacemos algo este 6 de junio, nos llevará irremediablemente a una confrontación.

#QuédateEnTuCasa

@leyvaguilar

Instagram: leyvaguilar