El Día de Corpus Christi, de acuerdo con la Iglesia Católica, no cuenta con un día fijo de celebración, ya que se festeja 60 días después del Domingo de Resurrección, razón por la que, este jueves 3 de junio tendrá lugar esta conmemoración propia de la religión católica. Te contamos acerca de su origen y cómo llegó a convertirse en el Día de las Mulas  en México.

El principal origen de esta festividad es celebrar la representación simbólica del cuerpo y la sangre de Cristo. Así, a través de la Eucaristía, la cual se realiza en cada ceremonia religiosa, se recuerda este pasaje bíblico, considerada de gran importancia dentro del catolicismo.

La primera vez que tal hecho tomó importancia fue en 1215, cuando el Concilio Lateranense IV reconoció esta transformación simbólica, a la que llamaron transustanciación, por lo que las hostias pasaron a considerarse como el cuerpo de Cristo y el vino como la sangre de Cristo.

A este hecho se sumó el denominado Milagro de Bolsena, el cual refiere a que un sacerdote de Italia dudó de la presencia de Cristo en la Eucaristía, así al momento de efectuar el ritual, justo en el momento en el que rompía una hostia, gotas de sangre emanaron de ella.

Este suceso llegó a oídos del papa Urbano IV, quien en 1264 instauró que el Día de Corpus Christi tendría lugar 60 días después del Domingo de Resurrección.

A México esta creencia llegó por parte de los españoles, quienes llegaron al continente americano en el siglo XVI, implantando su ideología religiosa a los lugareños, no obstante, con el paso del tiempo, los mexicanos le sumaron sus propias historias.

Actualmente, en México, el Día de Corpus Christi también es conocido como el Día de las Mulas o Día de los Manueles. Este nombre tiene su origen, gracias a una leyenda que protagonizó San Antonio de Padua, personaje que hizo que una mula se arrodillara ante el Cuerpo de Cristo.

De acuerdo con lo relatado, una persona no creyente le prometió a San Antonio de Padua que si lograba que su mula se arrodillara, se convertiría en un fiel creyente. Según la historia, el pacto consistía en que la persona escéptica dejaría de darle de comer a su mula por varios días, así, llegado el momento, Antonio de Padua pondría la hostia sobre el forraje y si ésta prefería arrodillarse ante la presencia de Cristo, antes que comer, el hombre se convertiría en un fiel creyente.

De tal forma que, los hechos ocurrieron tal cual se tenía planeado, motivo por el que, el Día de Corpus Christi se vincula con las mulas. Actualmente, distintos artesanos aprovechan esta relación para vender mulas de palma, barro y diferentes materiales.

En el caso de Oaxaca, durante el Día de Corpus Christi, se suelen encontrar en las calles de la ciudad capital, puestos de empanadas rellenas de lechecilla, piña o coco; por lo que esta tradición, ahora no solo es celebrada por los fieles católicos, también por aquellos que disfrutan de este dulce tradicional.