Muchas veces hemos escuchado que el amor o la pareja produce sobrepeso y que las relaciones afectivas repercuten en la alimentación. ¿Qué tan ciertas son estas afirmaciones? La maestra Adriana Ortiz, psicoanalista de la Fundación APTA, nos ayuda resolver la pregunta.

“Cuando hablamos de sobrepeso son muchos factores los que entran en juego, no únicamente la pareja; sin embargo, está comprobado que las parejas en los primeros años de estar juntos tienden a subir de peso”.

Esto se debe básicamente a los hábitos, explica. En la época del enamoramiento tendemos a ejercitarnos más y comer mejor como una manera de poder gustarle al otro, pero una vez en una relación, las prioridades cambian, las parejas comienzan a asistir a lugares juntos, a acompañarse a distintos eventos y a adaptarse cada uno a las costumbres y formas del otro, en el camino se pueden perder algunas buenas prácticas.

Otro punto para destacar es que la comida está directamente relacionada con las emociones y de repente en la relación de pareja se va perdiendo cierto placer y, si no se tienen resueltas algunas cuestiones emocionales, “puedes estar llenándote a través de la comida, en el lenguaje del psicoanálisis se le denomina hambre emocional”.

Al respecto explica que hay productos, sobre todo los azucares o carbohidratos, que producen serotonina, es decir, sustancias químicas relacionadas con el placer y que no necesariamente son las más saludables.

Dijo que existen tres tipos de parejas:

• Algunas que, después de pasar por el difícil proceso de adaptación, regresan a su peso y colaboran para ponerse los dos en forma y llevar a casa alimentos saludables, así regresar a una relación sana con la comida.

• En otro tipo de parejas uno de los dos es el que sube de peso, ya sea el hombre o la mujer, lo que tiene que ver es la autoestima, “si alguna parte siente que es demasiado atractiva, pueden estar celando mucho a su pareja, entonces inconscientemente la pareja comienza a comer de más para no ser deseado y evitar conflictos con su pareja”.

• Un último tipo de pareja es la saboteadora, que ocurre cuando alguna de las partes vuelve a los hábitos de alimentación sanos, pero la otra parte no quiere y la confronta con su propia indisciplina, autoestima o vacíos; hace todo lo posible por sabotear a la pareja que se encuentre a dieta por temor a perderla.

Para los dos últimos tipos de pareja, la especialista sugiere un análisis psicológico, el abordaje es muy específico y depende de la carga emocional de cada persona, “estamos viendo que la relación con la comida puede ser debido a una carencia y vacíos emocionales, se trata de una agresión a sí mismo y eso se tiene que revisar, la frase de amarse primero en lo individual es fundamental para poder compartir tu mundo con otro”.

Ortiz concluye que el amor pasa por diferentes fases, lo importante es lograr una relación saludable con la comida y con la pareja.

Vía El Economista.