A la ciudadanía en general y obviamente a los oaxaqueños nos cuesta mucho trabajo reconocer cuando los gobernantes están haciendo bien las cosas, sería muy válido y honesto el manifestarlo, como lo es el cuestionar o señalar cuando no lo están haciendo bien.

Es normal que algunos actores políticos por sistema solamente se dedican a descalificar, sin embargo, inmediatamente quedan desacreditados, ya que se sabe y es más que evidente que existen otros intereses que no son los de la sociedad en su conjunto, si no de grupos o personales.

En Oaxaca por Usos y Costumbres existen las movilizaciones de diversas organizaciones, plantones, cierre de carreteras y toma de edificios públicos, cuyas demandas pudieran ser legítimas y en otras ocasiones, la mayoría responden a otros intereses.

En el caso de Alejandro Murat vemos a un gobernante con verdadero compromiso de servir, con mucha convicción de lo que es ser el mandatario de un pueblo, a estado al pie del cañón en los momentos difíciles, y vaya que le han tocado varios a causa de fenómenos naturales.

En un marco de respeto se ha ganado el reconocimiento del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha reconocido en Alejandro Murat a un aliado, dónde lo electoral, lo ideológico, los intereses personales ha quedado al margen y solo interesa Oaxaca y México.

Hay quienes cuestionan esa cercanía, esa colaboración entre ambos políticos, y quisieran ver a Alejandro Murat confrontado con la federación, con lo cual perderíamos los oaxaqueños.

Alejandro Murat ha demostrado ser un buen gobernante, y vemos su metamorfosis a hombre de Estado.

 

Columna.