Valentina Torres.

Hoy es 6 de enero, Día de los Reyes Magos y como es la costumbre es momento de degustar la tradicional Rosca de Reyes, con la esperanza de que no te salga el “niño”, para evitar pagar los tamales el próximo 2 de febrero, pero alguna vez al momento de comer ese alimento propio de la época te has preguntado el porqué del mismo, que significa cada una de las partes que la componen o por qué se realiza está tradición, si es así o si no, aquí te lo vamos a explicar.

El origen es fundamentalmente religioso y data de la búsqueda de Melchor, Gaspar y Baltazar para rendir tributo al Rey de los Judíos; lo anterior, los llevó a viajar del Oriente hasta Jerusalén guiados por una estrella, por lo que el día en que finalmente dichos personajes conocen al niño se le denomina como la Epifanía, encuentro que justamente simboliza la Rosca de Reyes.

La forma circular u ovalada simboliza el amor de Dios, el cual para los cristianos no tiene principio ni fin, por lo que es infinito.

En tanto, las frutas secas y cristalizadas que adornan el pan, así como el mismo, representan las coronas y las joyas que portaban los reyes, teniendo un segundo significado de paz, amor y felicidad para los hombres.

Y el “niño” o muñequito (que simboliza al niño Dios y que todos paradójicamente quieren evitar) es para simbolizar el momento en que María y José escondieron a Jesús y huyeron a Egipto para protegerlo del Rey Herodes, quien había mandado a ejecutar a todos los menores de tres años, ante el miedo de que le fuera quitado el poder por el “mesías”.

Pero no solo los ingredientes tienen su significado, ya que el comer el pan también representa algo, lo más místico y espiritual ya que representa la comunión con Jesús o Dios.

Cabe señalar que la tradición de la Rosca se afianzó en España y Francia durante la Edad Media, y posteriormente llegó a nuestro país y Latinoamérica durante la Época Colonial.

Ahora si cuando disfrutes tu Rosca de Reyes sabrás que significa cada parte de ella y podrás explicarla a tus amigos, familia o conocidos, porque aunque no seas cristiano católico es un gusto degustar este postre acompañada de un rico chocolate de leche o de agua o por qué no un atole o café.